Las historias que no se cuentan, no existen.

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El documental “Los dioses de verdad tienen huesos” cuenta la dura realidad de Guinea Bissau. La sección Experimenta el nuevo cine proyecta en su primera sesión 6 falsos documentales con un compromiso social, político y cultural. Mesa redonda los dioses...

David Alfaro durante su intervención en el Café Galdós. (Foto: Jonathan González)

Prensa 20 FCM-PNR, 2011. Madrid.

El Festival de Cine de Madrid-PNR sigue con un vertiginoso ritmo de actividades de cara al fin de semana. Este sábado se ha presentado el documental “Los dioses de verdad tienen huesos” y ha tenido lugar la primera sesión del ciclo paralelo Experimenta el nuevo cine.

Las primeras proyecciones de la tarde fueron las películas de la segunda sesión de cortometrajes a concurso, “La Hégira”, “Vicenta”, “La cosa de la esquina”, “Nadie tiene la culpa”, “Pesares” y “La Huída”.

LA SOBREMESA, EN CLAVE DOCUMENTAL

El Café Galdós prosiguió con sus sobremesas acogiendo a parte del equipo de trabajo del film “Los dioses también tienen huesos”: David Alfaro, director de la obra, la productora Marta Moreno, y uno de los protagonistas, Santiago Rodríguez, cooperante de la ONG A.I.D.A.

El largometraje muestra la vida en Guinea Bissau, uno de los países más pobres del mundo, y la labor que la mencionada ONG realiza al ayudar a los niños con graves problemas de salud para ser evacuados a Europa con el objetivo de salvar sus vidas.

Marta reconoció que en el film los protagonistas enseñan cómo es la lucha de la sociedad guineana por seguir adelante “con una sonrisa, porque sin ese sentido del humor es imposible vivir en esas condiciones y lidiar con todo lo que pasa, es muy duro”.

Amanda Guadamillas, que presentó el acto, definió la película como “una mirada honesta y personal de lo que sucede en Guinea Bissau y el trabajo que realiza allí la asociación AIDA”. Para la productora, la experiencia significó mucho más ya que dejaron todo allí: “dinero, amigos, emociones, pero fue la mejor experiencia de mi vida.”

David Alfaro afirmó la dureza de la historia que querían contar “que es terrible, pero al final la propia película tiene puntos de humor o de drama, porque para ellos es su vida y es su trabajo, es la realidad”.

El documental fue muy complicado de planificar, porque “no puedes planearlo, no conoces ni su vida, ni los que serán los personajes; te pones a seguirles y al final quieres mostrar como conviven con ello, que para nosotros es un varapalo emocional”.

Santiago Rodríguez uno de los protagonistas y miembro cooperante de la ONG AIDA, defendió la necesidad de hacer el documental porque “algunas historias si no se cuentan, no existen”. Su objetivo a la hora de participar en la película fue para seguir ayudando al país africano, “ojalá que el visionado de esta película tenga beneficios para Guinea Bissau porque en estos sitios cuando intentas ayudar tu sabes que puedes hacer todo lo que esté en tu mano y a veces logras algo y otras muchas no”.

Los tres contaron al público asistente la dureza de rodar en el tercer país más pobre del mundo. Santiago parafraseó a Johannes, uno de los protagonistas que ayuda desde hace 10 años en el país que resume en el documental con crudeza el momento que le tocaba vivir: “no me pongo a llorar, porque si no, no pararía”.

El film, que se estrenó en el Festival Documenta Madrid y recibió el premio del público, tuvo un duro proceso de montaje, como reconoció su director “eran más de 90 horas de cinta y muchas veces no sabíamos ni lo que teníamos grabado”.

Su estreno al público del Festival de Cine de Madrid-PNR, en el que participa dentro de la Sección oficial de largometrajes, tuvo lugar en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes a las 22 horas. El público asistente experimentó a través del día a día de cinco personas de diferentes procedencias, razas y creencias, las dificultades para llevar a cabo evacuaciones desde Guinea Bissau a otros países.

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